1 de octubre de 2010

La Unasur reaccionó sin fisuras

La Presidenta recibió en la Cancillería a sus pares de América del Sur y a la madrugada dijo: “Podemos celebrar que (Rafael) Correa ha sido liberado”. En el encuentro debatían si viajar hoy a Quito para reforzar ese respaldo.

“Podemos celebrar que el presidente (Rafael) Correa ha sido liberado. La situación en Ecuador se encuentra bajo control”, dijo la presidenta Cristina Fernández al abrir el encuentro con sus pares de América del Sur, que de urgencia llegaron a Buenos Aires para condenar el fallido golpe en Quito.

La Presidenta y su marido, Néstor Kirchner, secretario general de la Unasur, siguieron desde temprano los acontecimientos y se comunicaron con sus pares de toda la región para coordinar una asamblea extraordinaria: ante la dificultad de hacerla en Quito, finalmente se decidió llevarla a cabo en la capital argentina, aunque se evaluaba que los mandatarios viajaran hoy a dar su apoyo al presidente Rafael Correa, que también ocupa la titularidad pro témpore de la organización continental. Además, manifestaron su repudio a la maniobra golpista y el total apoyo a las autoridades ecuatorianas.


“Sudamérica no puede tolerar bajo ningún aspecto que los gobiernos elegidos democráticamente se vean vistos presionados y amenazados por sectores que no quieren perder privilegios y prebendas”, se plantó desde temprano Néstor Kirchner, a través de un comunicado en el que transmitió el “compromiso y la más absoluta solidaridad del bloque regional” con Rafael Correa frente a la “sublevación al orden constitucional de sectores corporativos de las fuerzas de seguridad” ecuatorianas.

“Sería un gravísimo retroceso para la región que volviéramos a aquellas épocas en que las minorías imponían sus decisiones por el uso de la fuerza –agregó–. El voto popular es el único camino legítimo para la toma de decisiones en nuestras sociedades.”


En el mismo sentido, poco después Cristina Fernández hizo lo propio a través de otro texto, en el cual reafirma que la República Argentina “condena” y “rechaza de manera categórica la sublevación de fuerzas militares y policiales que ponen en riesgo las instituciones democráticas en Ecuador”.

La Presidenta sostuvo que “América latina no acepta más ataques a la democracia ni intentos de burlar la voluntad popular que se manifiesta en las urnas” y que “la Argentina estará al frente de la defensa de la democracia y los derechos humanos junto con los países hermanos de la Unasur y Mercosur”. Dicho y hecho, a primera hora de la tarde Fernández decidió levantar su agenda oficial para dedicarse a preparar el encuentro con sus pares.


Pronto se comunicó por teléfono con los mandatarios de la Unasur, que se plegaron a la propuesta: aunque la idea original era hacer el encuentro en Quito, para garantizar con la presencia de los presidentes la democracia ecuatoriana, la falta de garantías de que se darían las condiciones necesarias para el encuentro llevaron a que se decidiera realizarlo en Buenos Aires.

Al convite sólo faltaron el paraguayo Fernando Lugo, por problemas de salud (está afrontando sesiones de quimioterapia para combatir un tumor), y el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, que se excusó por la cercanía de los comicios presidenciales en su país, que se llevarán a cabo el domingo. Ambos fueron representados por sus respectivos vicecancilleres.


En el ínterin, la Presidenta también pudo encontrar telefónicamente a Correa, que permanecía retenido. Fernández aseguró que encontró a su par “sereno” y “seguro” y que el ecuatoriano le ratificó que se encontraba “secuestrado” pero que no se dejaría “doblegar”. Luego, a primera hora de la noche, se dirigió al Palacio San Martín para esperar la llegada de las delegaciones.

El primero en llegar fue el uruguayo José Mujica, que aterrizó en Aeroparque su helicóptero minutos después de las 21. Lo siguieron el boliviano Evo Morales, el peruano Alan García y el chileno Sebastián Piñera, al filo de la medianoche. Con más horas de viaje de por medio, el colombiano José Manuel Santos y el venezolano Hugo Chávez llegarían ya entrada la madrugada de hoy.


Aunque el hermetismo previo a la cumbre extraordinaria era muy fuerte, mientras se esperaba la llegada de los representantes de los miembros de la Unasur para tomar una decisión se barajaba la posibilidad de que hoy, a primera hora, sólo si las condiciones lo permitían, todos se trasladaran a Quito. Así lo confirmó, antes de ingresar al Palacio San Martín, el canciller Héctor Timerman.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-154167-2010-10-01.html

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