20 de agosto de 2010

HACER JUSTICIA, HACER HISTORIA

A 25 AÑOS DEL JUICIO A LAS JUNTAS. HACER JUSTICIA, HACER HISTORIA/UN EJERCICIO DE EDUCACIÓN CIUDADANA
EL DIARIO "LA NACION" REUNIÓ A LOS MIEMBROS DEL TRIBUNAL QUE EN 1985 JUZGÓ A LOS INTEGRANTES DE LAS TRES JUNTAS MILITARES. AMIGOS DESDE ENTONCES PESE A SUS DIFERENCIAS POLÍTICAS, RECUERDAN CON EMOCIÓN Y ORGULLO LAS INSTANCIAS DE AQUEL PROCESO EMBLEMÁTICO, ANALIZAN EN PERSPECTIVA SU LEGADO Y DISCREPAN SOBRE LA REAPERTURA DE LOS JUICIOS.


JUNTOS

Ya tienen estatura de leyenda, y lo saben. Saben de sobra que el Juicio a las Juntas militares quedará para siempre como un punto de inflexión, el mito fundante de la democracia que, en 1985, logró lo que pocos creían posible: sentar en el banquillo de los acusados a los máximos responsables de la represión ilegal.

A León Arslanian, Ricardo Gil Lavedra, Guillermo Ledesma, Jorge Torlasco, Jorge Valerga Aráoz -los camaristas-, y a Julio Strassera y Luis Moreno Ocampo -los fiscales- les tocó formar parte, junto con Andrés D´Alessio, hoy fallecido, del tribunal que, por orden del decreto 158 firmado por Raúl Alfonsín en diciembre de 1983, debió enjuiciar a los integrantes de las tres juntas militares que habían dirigido el país desde marzo de 1976 hasta la Guerra de Malvinas.

Aún ahora, reunidos por La nacion para conmemorar los 25 años de ese juicio emblemático, vuelven a conmoverse con el recuerdo de algunos testimonios o a indignarse con el cinismo de algunas de las respuestas que escucharon entre abril y agosto de 1985, durante la audiencia pública en la que declararon 833 personas.

Pero sobre todo, son conscientes hoy, como quizás no lo habían sido entonces, del "baño de justicia" que se atrevieron a darle a la sociedad hace 25 años en medio de un país arrasado por la violencia.

Entre las postales del despertar ciudadano que atesoró la primavera democrática de Alfonsín -la gente otra vez en las calles, el informe de la Conadep, el preámbulo de la Constitución como parte de una liturgia cívica que prometía volver a hermanarnos después de tanto odio-, aquella imagen, la de los ex comandantes rindiendo cuentas ante la Justicia, es tal vez la que más perduró como símbolo del triunfo de la ley sobre el autoritarismo. Parece fácil visto desde hoy, después de casi 30 años de juego democrático sin amenazas de golpe de estado militar. Pero cuando este juicio se llevó a cabo, el olor de la muerte estaba todavía demasiado cercano.

Por eso, se diría que custodian ese fuego sagrado con orgullo y con la satisfacción de saberse artífices necesarios de un hecho de coraje institucional que ayudó a legalizar al país y que fue reconocido y elogiado internacionalmente.

Y parecen llevarlo bien, incluso a pesar de las diferencias. Porque así como el pasado los convoca en un recuerdo con ribetes heroicos, sin fisuras, las discusiones actuales -¿están de acuerdo con los juicios que se celebran hoy por violaciones a los derechos humanos? ¿Podrían considerarse delitos de lesa humanidad los crímenes de la guerrilla setentista? ¿Qué opinan de la permeablilidad de la justicia federal a las presiones políticas?- los enfrentan más de una vez y la opinión ya no es unánime como lo fue en aquella sentencia histórica. "Es que el presente nos complica", bromea con la verdad Moreno Ocampo.

Se tratan como amigos, se respetan, discuten, se palmean, se hacen chanzas como muchachotes crecidos que alguna vez compartieron una experiencia inolvidable. "Julito -le dice Moreno Ocampo a Strassera- ¡cómo fumás!... Tendrían que prohibirte que fumes así. ¡Me fumé tantos puchos al lado tuyo!"

Hasta las amenazas y la incertidumbre de aquellos tiempos, cuando nadie sabía cuánto podrían durar las nuevas reglas del juego, hoy ya son parte de un relato sin crispaciones, sin ánimo de dramatizar. Strassera, el fiscal que conmovió al mundo entero con su alegato final -"Señores jueces, Nunca más"-, diluye en una anécdota las presiones vividas: "Una mañana llamaron diez y cuarto a la fiscalía para amenazar. Yo no estaba y atendió una secretaria mía, Judith, que tenía 20 años, y respondió: ´Vea señor, nosotros amenazas recibimos de las 9 a las 10 de la mañana. Llame mañana que lo va a atender la persona encargada de recibir amenazas.´ La insultaron de arriba abajo, pero nunca más llamaron a la fiscalía para amenazar".

-Ustedes ya estaban enterados de lo que había sucedido en esos años. ¿Algo de lo que escucharon durante la audiencia les cambió la percepción que tenían de lo que había pasado?

Guillermo Ledesma: El shock de los testimonios fue muy intenso.

Julio Strassera: Yo me acuerdo de la madre de Floreal Avellaneda [secuestrada junto con su hijo de 15 años, que murió en la tortura], fue terrible. Y uno de una señora de Rosario, muy bien vestida, que dijo: "Señores, se llevaban a gente que jugaba al golf". Estaba horrorizada. Su padre había sido gerente de Swift en Santa Fe. Después dijo: "Señores, a mi hijo lo sorprendieron armando una bomba. ¿Mi hijo no merecía un juicio como éste? Me devolvieron una bolsa de huesos".

Ledesma: Un testimonio que fue un ejemplo de claridad y de precisiones fue el de Claudio Tamburrini que declaró en la causa de Mansión Seré [centro de detenidos de la Fuerza Aérea]. Un joven que ahora vive en Estocolmo.

Jorge Torlasco: En el relato de ese muchacho hay algo que siempre me conmueve. Porque ellos se escaparon y se escondieron en una obra en construcción, eran las dos o tres de la mañana. Sabían que los andaban buscando porque escuchaban las sirenas y los helicópteros, pero uno que se fue por otro lado pudo llamar por teléfono al padre. El asunto es que horas después estaba escondido y escuchó un auto -el del padre, que era taxista- y dijo: "¡Es el auto de mi papá! ¡Papá, papá, papá!". Todavía me emociona contarlo...

-¿Alguna vez percibieron en los acusados algún sentimiento de conmoción por los testimonios que escuchaban?

Strassera: Jamás.

Luis Moreno Ocampo: En la sala de audiencias no, pero yo me acuerdo de haberlo visto a Massera caminando y le hacía chistes a Agosti: "Así que vos te chupaste a las monjitas voladoras..." Y Agosti se ponía furioso. Y, después, no en este juicio sino en el de Camps, me acuerdo de haber visto a un general que tenía fama de durísimo llorando antes de entrar en la sala de audiencias y diciendo: "Si no lo hacía, me mataban a mí". En la sala de audiencias todos ponían cara de póquer, pero afuera se los veía como seres humanos.

-¿Se quebraron en algún momento?

Moreno Ocampo: Ese general lloraba.

-¿Por lo que había hecho o por lo que le iba a pasar?

Moreno Ocampo: No. Por lo que le iba a pasar.

Strassera: Arrepentimiento nunca.

Ricardo Gil Lavedra: Es muy difícil. Tiene que haber un mecanismo psicológico de autojustificación que legitime, si no es imposible.

Moreno Ocampo: Había diferencias. A Lambruschini se lo veía mucho menos pretencioso, y Massera era un cínico, culpaba a los otros.

Gil Lavedra: El insistía mucho en que la responsabilidad primaria era del Ejército.

Strassera: Massera le adjudicaba al Ejército la desaparición de las monjas, que desaparecieron en la ESMA.

-¿Creen que con otro tipo de política se hubiera logrado que los militares dieran información sobre el destino de las víctimas?

Moreno Ocampo: No había manera. Ahora tal vez se podría conseguir.

Torlasco: Hay un tema con [los integrantes de] las Fuerzas Armadas, tienen espíritu de casta. Para ellos, no hay peor cosa que ser descastados. Lo que le está pasando a [Martín] Balza, que hasta lo echaron del Círculo Militar, es una cosa gravísima. Y cualquiera que hubiera brindado datos o reconocido algo hubiera sido descastado. Por eso el tribunal del Consejo Supremo nunca los iba a condenar.

Gil Lavedra: Los primeros dos meses tomaron indagatoria y dictaron prisión preventiva rigurosa a Videla y a Massera también, pero después se cerraron dentro de la corporación. El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas empezó con una actividad, no diría diligente, pero con cierta actitud para avanzar, y dictó las prisiones preventivas rigurosas de Massera, de Videla y de Camps, que estaba en otro juicio,

Torlasco: Te voy a hacer una pequeña corrección, porque en las indagatorias tomadas por el Consejo Supremo, el presidente que interroga le dice a un general al que está indagando: "Discúlpeme que tengo que hacerle esta pregunta, pero me veo obligado a hacérsela".

Gil Lavedra: Es cierto, pero dictaron la prisión preventiva. Y en un momento dado, cuando los tipos tenían que avanzar, se frenó.

León Arslanian: Porque se produjo la siguiente situación. Con la reforma del código de Justicia Militar, en 1984, ellos tenían seis meses de plazo para poder instruir las actuaciones. Transcurridos esos seis meses, les pedimos que nos dieran un informe del estado de esas actuaciones y les dimos otros treinta días.

Gil Lavedra: E indicamos un curso de acción.

Ledesma: Sí. Y en la segunda oportunidad les dijimos: "Lo que ustedes tienen que hacer es investigar acerca de la metodología que se utilizó para combatir a la subversión", etcétera. Y en esa segunda oportunidad es donde vemos esta fuerte desviación.

Strassera: Y ellos agregaron otra cosa al final: que las órdenes habían sido impecables.

Gil Lavedra: Cuando la cámara los forzó y les exigió, ahí es cuando los tipos saltaron y dijeron: "Las órdenes son inobjetables y no hay plazo en cuanto a la terminación".

Jorge Valerga Aráoz: Y agregaron una cosa más: que para poder responsabilizar a los comandantes se debía acreditar los hechos cometidos por mano propia, quiénes habían sido los autores inmediatos. En definitiva, estaban reconociendo su negativa a juzgar. Este último informe fue en agosto o septiembre de 1984 y, al mes siguiente, nosotros resolvimos abocarnos, hacernos cargo de la causa.

Moreno Ocampo: Esa fue la decisión histórica. Nosotros teníamos que investigar los hechos, pero estos jueces, ese día, decidieron que iba a haber justicia en la Argentina. Iba a haber una decisión judicial. Hoy en Colombia hay una ley para juzgar a los paramilitares y nadie se anima a mover la pelota. Acá hubo seis jueces que en el año 1984 y, en medio de una cosa que no se sabía a dónde iba a parar, dijeron: "Acá va a haber justicia".

-¿Imaginaban entonces el lugar histórico que iba a ocupar el juicio?

Torlasco: Yo sentía que era la oportunidad de dar vuelta en la Argentina lo que había sido la historia hasta ese momento. Yo lo sentí así. Creo que todos quedamos con la misma idea y pusimos la garra para seguir adelante.

Gil Lavedra: Pero a mí me parece que la trascendencia del juicio, verlo como piedra angular dentro de la transición democrática, eso son reflexiones posteriores.

Ledesma: Estoy de acuerdo con él.

Gil Lavedra: En el momento nosotros actuábamos, tratábamos de hacer las cosas lo mejor posible. Pensábamos sí que era necesario un baño de justicia sobre todos los horrores cometidos.

Ledesma: Y además logramos sustraernos a la presión de las circunstancias. Por ejemplo, qué suerte habría de correr el juicio y nosotros mismos en tanto y en cuanto cambiaran las condiciones políticas. Los militares seguían en los cuarteles, seguían manteniendo el poder real, no había habido arrepentimiento ni nada por el estilo; al contrario, había una idea de reivindicación permanente, con lo cual no sabíamos ciertamente a dónde podríamos llegar.

Moreno Ocampo: Este juicio era la frutilla de la torta, pero primero hubo un proceso electoral en donde la gente votó a un candidato que fue Raúl Alfonsín, y después, el Congreso de la Nación, la primera ley que sacó, votada casi por unanimidad, fue que se derogaba la Amnistía. Había una sociedad que pedía justicia y acá hubo unos jueces que dijeron: vamos a hacerlo.

Gil Lavedra: Fue un proceso que involucraba a muchos actores. Sin dudas creo que el impulso inicial es protagónico de Raúl Alfonsín, pero también del Congreso.

Arslanian: Y nosotros mismos, que cuando dictamos la sentencia, decidimos que los sujetos por debajo de los máximos responsables que eran los miembros de la junta militar también fueran investigados, es decir, que continuara la investigación de la causa. Y esto fue, para mí, capital para que esa estrategia originaria de los tres niveles de responsabilidad que había enunciado desde antes de ser elegido Alfonsín no naufragara, porque lo que nosotros estábamos afirmando allí era que no se agota la responsabilidad de las atrocidades que hemos visto en este juicio en la persona de los jefes de las juntas militares.

Moreno Ocampo: La Argentina fue el primer país en el mundo que intentó hacer esto y justamente, como Arslanian dijo, los jueces quisieron seguir adelante. Y ahí el poder político no estaba convencido, hubo fricciones que llevaron a la rebeldía de los militares. Pero bueno, fue el pago de la experiencia piloto.

-25 años después, ¿cuál es el legado principal que le dejó el juicio al país?

Valerga Aráoz: Yo creo que el afianzamiento de la democracia y el esclarecimiento de lo que había sucedido en los años setenta. Cuando los militares aún sostenían que no había pasado absolutamente nada, el juicio reconstruyó cómo habían bajado las órdenes de cada uno de los comandantes a sus respectivas fuerzas.

Strassera: Lo más importante de este juicio, para mí, no fueron ni siquiera las condenas, fue el esclarecimiento. A partir de este juicio, se supo lo que pasó en la Argentina del 76 en adelante.

Ledesma: Y hubo tres presidentes en el banquillo de los acusados. Y no hubo más golpes militares.

Moreno Ocampo: Después de este juicio se aprendió que el Estado no puede torturar; el Estado no puede matar. Y por eso el juicio de las juntas es reconocido en todo el mundo.

Gil Lavedra: Fue una contribución decisiva al afianzamiento de la transición democrática.

Arslanian: A mí me parece que el juicio tuvo un gran valor porque, además, cuando escuchábamos los cientos de declaraciones de las víctimas y de sus parientes, me di cuenta de que confiaban en el tribunal, de que después de todo lo que habían pasado, se sentaron delante de seis jueces y ante las cámaras de televisión y contaron lo que les había pasado sin temor. Y eso es porque el tribunal les daba garantías. Nunca se había visto eso.

-¿Cómo ven hoy las causas de derechos humanos de este momento?

Torlasco: Un desastre, un disparate. Están haciendo un juicio, lo que pasa en el Norte, en Tucumán... Están haciendo un juicio por diez víctimas. Después van a tener que hacer un juicio igual, con los mismos procesados, por otras diez, y en otro lugar...

Valerga Aráoz: Y con los mismos testigos.

Torlasco: Es un disparate. Una tremenda dilapidación de la energía judicial.

-¿Cómo debió haberse hecho?

Torlasco: Debió haberse hecho por jefatura de zonas. Todos los hechos ocurridos en una zona determinada debían haber sido juzgados en un juicio.

Strassera: Hay un proyecto de los doctores Gil Lavedra y D´Alessio destinado justamente a acortar, a abreviar estos juicios. El Congreso no lo trató nunca. Yo creo que se utiliza políticamente. Que este gobierno quiere prolongar estos juicios como forma de agitar la banderita de los derechos humanos.

Arslanian: No, no, no... Más allá de la posición que pueda tener el Gobierno en esto, hay miles de víctimas, organizaciones de derechos humanos, que están pidiendo justicia y que entienden que no se va a ver realizada hasta tanto todo el proceso culmine como corresponde, con una sentencia. De modo que yo creo que, más allá de las objeciones de naturaleza formal que pueden hacerse acerca de esto que señalaba Jorge [Torlasco], que haya múltiples juzgamientos cuando se los podría haber achicado con un tratamiento diferente, yo creo que Argentina muestra en este momento con mucha claridad el grado enorme de compromiso que tiene con los derechos humanos y con la revisión de un pasado ominoso.

Gil Lavedra: En eso todos estamos de acuerdo, yo celebro que Argentina pueda terminar con justicia este ciclo y en este aspecto reivindico la decisión política que ha tenido el Gobierno para impulsar la reapertura del proceso. Lo que creo es que ha habido una absoluta ineficiencia, o ausencia de políticas públicas eficaces para que los juicios puedan llevarse a cabo, como señaló Jorge [Torlasco].

-Si la función de la Justicia no es sólo reparar algo respecto del pasado y castigar, sino que también actúa hacia adelante en el sentido de reparar el tejido social, la confianza en las instituciones, ¿no deberían ser juzgados también los responsables de la violencia guerrillera?

Ledesma: Yo creo que sería bueno, debería haberse juzgado a ambos. Nosotros, en 1985, no juzgamos a las juntas por delitos de lesa humanidad, juzgamos por delitos comunes, homicidio, etcétera, no obstante estaban definidos como crímenes de lesa humanidad pero no ratificados por la Argentina.

Torlasco: Aquí en este momento se están juzgando muchos hechos que normalmente hubieran estado prescriptos de acuerdo con el artículo 18 de la Constitución, se está juzgando por aplicación retroactiva la convención sobre imprescriptibilidad de delitos de lesa humanidad.

-¿Y cómo lo ven?

Valerga Aráoz: Yo no estoy de acuerdo.

Ledesma: Yo tampoco.

Torlasco: Yo tampoco.

Moreno Ocampo: Yo creo que la objeción de Guillermo [Ledesma] de que los crímenes de lesa humanidad, si no se utilizaron en el juicio no se pueden utilizar para la prescripción, es válida. Hay un problema serio de prescripción...

Ledesma: Yo creo que, si se admite la imprescriptibilidad, que acabo de decir que viola el principio de legalidad, también deberían ser juzgables hoy en día los líderes de la subversión.

Moreno Ocampo: Pero es que los juzgamos. Yo me acuerdo de [Mario] Firmencih, juzgado por el caso de Soldati; los teníamos condenados, pero [Carlos] Menem lo indultó.

Gil Lavedra: Eso fue lo que intentó el gobierno democrático. Cuando se sancionaron el decreto 158, que ordenaba juzgar a las juntas, y el 157, que ordenaba juzgar a los responsables de la subversión.

Valerga Aráoz: Son los decretos que ordenan la investigación y juicio de los responsables subversivos, y un juicio en el que tuvo que intervenir la sala segunda y llegó a condena es el de Obregón Cano, que había sido gobernador de Córdoba y fue condenado por asociación ilícita. Después llegó el indulto de Menem.

-¿La cuestión es si esas causas no podrían ser reabiertas así como se reabrieron las otras?

Strassera: Yo estoy de acuerdo con el planteo de Ledesma; si lo aplicamos retroactivamente para unos, apliquémoslo retroactivamente para otros.

Ledesma: Al menos sería igualitario.

Gil Lavedra: Es posible que se perciba que hay cierta asimetría en la persecución penal, es razonable, pero tampoco son categorías claramente asimilables los delitos desde el Estado con las bandas terroristas. Más allá de que son temas complejos en los que no estamos todos absolutamente de acuerdo, yo sinceramente creo que los delitos de lesa humanidad deben ser perseguidos y no puede ser obstaculizada nunca su persecución. Desde hace mucho tiempo hay una regla del derecho internacional consuetudinario, previa a Nüremberg, que los castiga. Entonces, la aplicación retroactiva de la convención que declara la imprescriptibilidad de estos crímenes no lesiona ningún tipo de garantía ni de derecho. Con lo cual la reapertura de estos juicios a los militares a mí me parece que está bien y satisface el espíritu de que esto se pueda cerrar con justicia. En cuanto a la extensión de esto a la guerrilla, ahí entramos en un terreno mucho más complejo porque respecto del terrorismo no hay consenso en el ámbito internacional sobre qué alcance debe dársele .

Ledesma: Yo diría que está legislado por el tribunal de Roma, por un lado, y por el otro, adhiero al fin de un artículo de Andrés [D´Alessio] sobre este tema, el principio de legalidad, donde cita a Radbruch. A pesar de haber sido perseguido por el nazismo, Radbruch decía que con el advenimiento de una sociedad democrática había que aferrarse más que nunca a los principios, y creo que el principio de legalidad no puede ser derogado por nada porque es uno de los logros más importantes de la civilización.

Arslanian: Una de las mayores objeciones que se le ha hecho al modo en que el gobierno radical había configurado el juzgamiento simultáneo de militares y subversivos era la aplicación de lo que sería la teoría de los dos demonios. Y en realidad, eso fue de algún modo lo que caracterizó la política del gobierno de Alfonsín. Esto después cambia con el advenimiento del gobierno actual y se reescribe el prólogo del Nunca Más.

Strassera: Un insolente lo reescribe.

Arslanian: Y se reescribe precisamente porque se abomina de la teoría de los dos demonios y se desecha la caracterización de lo que podría ser el Estatuto de Roma sobre crímenes de lesa humanidad perpetrados por las organizaciones guerrilleras.

-Esta sería la situación actual

Arslanian: Sí, esta sería la situación actual.

Gil Lavedra: Nos hemos detenido demasiado en el presente...

Moreno Ocampo: Es que el presente nos complica... Cuando hay acuerdo en la sociedad, como fue con el juicio a las juntas, se puede; cuando hay menos claridad por diferentes razones, se hace todo mucho más complicado. La ley no es solamente para los jueces, la ley es para la sociedad y para los gobiernos, en todos los temas, en los crímenes como estos, en los delitos ordinarios, en los delitos de corrupción... Pero justamente, cuando no hay acuerdo entre la sociedad, los dirigentes y la justicia, se hace más difícil; en cambio, cuando hay acuerdo, como lo hubo en el juicio a las juntas, entonces es una obra de arte.

Por Carolina Arenes
Fuente: Suplemento Enfoques del diario "La Nación"
Más información: www.lanacion.com.ar

DOCTV LATINOAMÉRICA

DOCTV LATINOAMÉRICA, EL PRIMER PROGRAMA DE FOMENTO A LA PRODUCCIÓN Y TELEDIFUSIÓN DEL DOCUMENTAL LATINOAMERICANO. LOS 14 DOCUMENTALES INÉDITOS COMENZARÁN A DIFUNDIRSE ESTE MES.
ES UN PROGRAMA QUE PERMITIRÁ A 18 TV PÚBLICAS EMITIR 14 DOCUMENTALES INÉDITOS PARA COMPARTIR UN NUEVO RELATO DE LA DIVERSIDAD LATINOAMERICANA.

Es un modelo pionero de co-producción y teledifusión en red a nivel continental que promociona contenidos latinoamericanos a partir de una dinámica articulación entre cine y televisión.

No es sólo un fondo para la producción de documentales sino que acompaña el desarrollo de los proyecto en sus etapas.

La RED DOCTV Latinoamérica es una alianza estratégica sin precedentes entre autoridades audiovisuales nacionales, televisiones públicas y productores independientes de 14 países de Latinoamérica: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, México, Panamá, Perú, Puerto Rico, Uruguay y Venezuela, que reúne a 34 instituciones y organizaciones.

Previo a la etapa de producción, los directores y productores asistieron a un Taller de Desarrollo de Proyectos en la Habana, Cuba, organizado por la Unidad Técnica del Programa y la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano (fnCL) con el apoyo del Instituto Cubano de Artes e Industria Cinematográficas (ICAIC) y la Escuela Internacional del Cine y Televisión (EICTV).

Es un programa que permitirá a 18 TV públicas emitir 14 documentales inéditos para compartir un nuevo relato de la diversidad latinoamericana.

DOCTV LATINOAMÉRICA

Otorga un premio de 70.000 dólares para la producción de un documental de 52 minutos, en Betacam Digital, en cada uno de los 14 países que participan del programa.

Los 14 documentales del DOCTV Latinoamérica II (2009-2010) comenzaron su etapa de producción en el mes de noviembre y serán finalizados en el mes de julio de 2010.

A partir de agosto de 2010, se realizarán los estrenos semanales de los documentales, en horario estelar, en las 18 emisoras de televisión pública participantes de la RED DOCTV.

Los documentales fueron seleccionados entre 355 proyectos en los concursos realizados en los 14 países que componen la RED DOCTV: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, México, Panamá, Perú, Puerto Rico, Uruguay y Venezuela.

La coordinación Ejecutiva del DOCTV Latinoamérica II es ejercida por la Secretaría Ejecutiva de la Cinematografía Iberoamericana – SECI-, la Fundación del Nuevo cine Latinoamericano- FNCL- y el Instituto Nacional de Cinematografía y Artes Audiovisuales –INCAA- de Argentina, sede de la Unidad Técnica en Buenos Aires para la presente edición 2009-2010.

Con el objetivo de posibilitar el “estreno continental” de cada Documental de la serie DOCTV Latinoamérica II la Red de Televisoras Públicas acordó en la reunión de Guadalajara que se reúna un Comité de Programación para visualizar los 14 documentales y establecer un orden de televisación que será adoptado por las 18 Televisoras.

En Buenos Aires el Comité de Programación, integrado por Dolly Pussi, de Canal Encuentro, de Argentina, Lliuba Hleap de Canal 13, de Colombia, y Berenice Isabel Mendes Bezerra, de TV Brasil se reunieron en la Cinemateca del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales. Previsualizaron los Documentales terminados que llegaron a la Unidad Técnica y también las copias de primeros cortes de los Documentales que aún no fueron terminados, de este modo, establecerán los criterios y definirán el orden de la programación de los Documentales.

De acuerdo a lo consensuado en el Taller de Distribución, realizado en marzo en la ciudad mexicana de Guadalajara, los documentales se estrenarán a partir de la tercera semana de agosto.

Los 14 Documentales de la segunda edición de DOCTV Latinoamérica que el Comité de Programación deberá ordenar son:
- Memoria de un escrito perdido, Dir. Cristina Raschia, Argentina
- Bala Perdida, Dir. Mauricio Duran Blacut, Bolivia
- Laura, Dir. Fellipe Gamarano Barbosa, Brasil
- Sitio 53, Dir. Rodolfo Garate Cisterna, Chile
- Retratos de la ausencia, Dir. Camila Rodriguez Triana, Colombia
- Las cinco vidas de María Rodríguez, Dir. Alonso Arias y Gustavo Loria, Costa Rica
- En el cuerpo equivocado, Dir. Marilin Solaya, Cuba
- Más allá del MALL, Dir. Miguel Alvear, Ecuador
- Una frontera, todas las fronteras, Dir. David Pablos, México
- El último soldado, Dir. Luis Romero, Panamá
- La frontera, Dir. Salomon Senepo, Perú
- 100.000, Dir. Juan Marquez, Puerto Rico
- Las manos en la tierra, Dir. Virginia Martinez, Uruguay
- Para vestir santos, Dir. Rosana Matecki, Venezuela

Fuente: DOCTV Latinoamérica II
Más información: www.doctvib.net

15 de agosto de 2010

Cronología educativa

• De 1550 a 1700: En los primeros años de poblamiento del actual territorio argentino, la educación estuvo centrada en la escolaridad primaria a cargo de las órdenes religiosas (franciscanos, dominicos y más tarde, jesuitas) y basada en la evangelización y en el uso del idioma español con carácter obligatorio.

Se cree que quizás haya sido durante la gobernación de Hernando Arias de Saavedra (Hernandarias) cuando se establecieron las primeras escuelas. En 1613 se fundó la primera universidad del país: la Universidad de Córdoba, a manos de jesuitas y dominicos, sustentada en una concepción filosófica aristotélico–tomista, proponiéndose como objetivos formar al alto clero y a la burocracia colonial.

• De 1700–1800: La burguesía criolla adoptaba los ideales de la Ilustración. La educación se orientó hacia el comercio, la marina, la agricultura y los oficios, con carácter práctico y utilitario. Autores como Copérnico, Descartes o Newton no formaron parte del corpus de textos universitarios.

• De 1800–1852: Lograda la emancipación y ante la carencia de profesionales de la educación se implementó el sistema lancasteriano (el Gral. San Martín fue uno de sus defensores) que, apoyándose en alumnos monitores, intentaba compensar las desigualdades del simultaneísmo en el aula. Se trataba, no obstante, de una educación memorística sustentada en una férrea disciplina.

• De 1850–1880: La Constitución Nacional de 1853 estableció el derecho a educar y enseñar como una responsabilidad atribuida a los gobiernos provinciales. Uno de los pioneros en tal sentido fue el gobierno de la Provincia de Corrientes.

Una ley de 1857 estableció como uno de los destinos de la renta la fundación de escuelas. En esa dirección, se realizaron las primeras experiencias en la Provincia de Buenos Aires, que sancionó su Ley de Educación en 1875.

Las bibliotecas populares en tanto, cubrían la instrucción de las mujeres y fue Juana Manso la primera Directora de una escuela mixta en Buenos Aires. En 1864, a instancias de Bartolomé Mitre, se fundó el Colegio Nacional de Buenos Aires sobre la base del Libres del Sur y con dependencia de la Universidad, creada en 1821.

Sobre este modelo institucional crecieron otros colegios nacionales en Catamarca, Tucumán, Mendoza, San Juan y Salta. Durante este período abrió sus puertas la Escuela Normal de Paraná, paradigma del normalismo y, a instancias de Sarmiento, arribaron al país 65 maestras estadounidenses que fueron afectadas a la formación de docentes.

• De 1880–1910: La educación tuvo un papel central en la constitución de la nación, considerada una condición esencial para hacer del país una república. En ese marco se sancionó la Ley Nº1420 de educación común, estableciendo su carácter obligatorio, estatal, laico y graduado.

Sin embargo, este impulso del Estado a la educación pública universal entró pronto en contradicción con el sistema político restrictivo. Las consecuencias de esta tensión estallaron en las primeras décadas del siglo XX, cuando los nuevos sectores medios en expansión pusieron fin al régimen conservador.

• De 1910–1930: En las primeras décadas del siglo XX, la población escolar se duplicó, alcanzando prácticamente al 70% de los niños de edad entre 6 y 13 años. Hacia 1910, en el marco de los festejos del centenario, se profundizaron los contenidos patrióticos a fin de consolidar una concepción unificadora de la identidad nacional.

En esta línea de acción, se había sancionado la Ley Láinez que señalaba claramente el influjo del estado nacional en los sistemas educativos provinciales. Por otra parte, en la universidad tuvo lugar una profunda democratización en los claustros, a través de la Reforma Universitaria de 1918. Paralelamente, la discusión sobre la reforma en la enseñanza media entre 1916 y 1917, giró en torno al proceso de ampliación política

• De 1930–1955: El peronismo resignificó socialmente la infancia. Se redactaron nuevos programas educativos y se impusieron celebraciones y conmemoraciones a tono con el enaltecimiento de la figura de la pareja presidencial. En el país la ampliación del consumo y la vigencia de los derechos sociales repercutieron en la extensión de la matrícula educativa.

• De 1955 a la actualidad: Con el desarrollismo se fortalecieron las escuelas técnicas y se dio un proceso de sistematización de la enseñanza media. A partir de los comienzos de los años 60 comenzaron a soplar aires de renovación en las aulas: surgieron los cuestionamientos y empezó a fortalecerse la opción de la educación problematizadora al influjo de Paulo Freire y las nuevas corrientes pedagógicas.

Las interrupciones democráticas (1966–1973 y 1976–1983) asestaron duros golpes a la educación argentina, cercenando la libertad de cátedra y postulando la selección de contenidos fundamentalistas y obsoletos. Dos hechos trágicos: La noche de los bastones largos – que significó un duro revés para la universidad pública– y La Noche de los lápices – salvaje golpe a la participación estudiantil secundaria– lo ilustran tristemente. El retorno a la democracia permitió cambios y transformaciones que aún hoy continúan en implementación y evaluación permanente.

Tedesco, Juan Carlos. (2000).
Educar en la Sociedad del Conocimiento.
Fondo de Cultura Económica. 128 páginas.
ISBN 950-557-372-3


En este libro se analizan los fenómenos que atraviesan a la educación en la actualidad yse estudian sus consecuencias: el papel de la escuela, de las llamadas “industrias educativas” y de otras agencias de socialización tales como la familia, las empresas y los medios de comunicación.


Juan Carlos Tedesco –Sociólogo, especialista en educación.

ISER 1979




14 de agosto de 2010

Formalismo ruso

El formalismo ruso es uno de los movimientos de teoría de la literatura y crítica literaria más importantes del siglo XX. Surgió en Rusia entre 1914 y los años 1930. Se divide principalmente en dos escuelas, la escuela de Moscú liderada por Viktor Shklovsky y la escuela de Praga liderada por Roman Jakobson.

contenidos

• 1 Origen
• 2 El arte como recurso y la narrativa
• 3 La dominante
• 4 La escuela de Bajtin
• 5 Otros formalistas
• 6 Referencias
• 7 Notas
• 8 Véase también

Origen
Se formó con estudiantes que se reunían en la OPOIAZ, Sociedad para el Estudio de la Lengua Poética, que duró de 1914 a 1923. Advenida la Revolución Rusa esta estética fue condenada formal y categóricamente en 1930 por su falta de contenido social; esta interdicción obligó a sus componentes al exilio y a relegar sus obras a la oscuridad. En esta época los trabajos de los formalistas rusos se transformaron en una rareza bibliográfica.

Pero, mientras, algunas apariciones en Europa provocaron el interés del estructuralismo francés, que utilizó largamente el Formalismo Ruso para formular algunas de sus teorías.

El formalismo ruso modificó las posturas respecto a los conceptos de arte, literatura y texto en el transcurso del siglo XX y abrió el camino de la nueva crítica angloamericana (New criticism) e, incluso, a la crítica marxista.
Según Raman Selden, los formalistas rusos se interesaban en establecer un método científico que pudiera estudiar seriamente la literatura.
Sin embargo esta postura fue modificada sustancialmente en épocas posteriores cuando los formalistas se interesaron en el desarrollo de modelos e hipótesis que "permitieran explicar cómo los mecanismos literarios producen efectos estéticos y cómo lo literario se distingue y se relaciona con lo extraliterario".

El arte como recurso y la narrativa

El enfoque, para esta primera etapa, sostiene que la literatura es una estructura peculiar del lenguaje, cuya peculiaridad se basa en que su uso está fuera de cualquier utilidad pragmática. Además de esto, su cualidad de objeto elaborado, hace que se diferencie del lenguaje práctico.

Para definir las técnicas utilizadas por los escritores para producir efectos específicos, Viktor Shklovsky aportó el concepto de desvío o extrañamiento. Sostenía que la cotidianidad hacía que se "perdiera la frescura de nuestra percepción de los objetos", hacía de todo algo automatizado.

Como salvador de ese medio alienado por la automatización, hace entrada triunfal el arte. Su técnica de salvación consistiría en hacer extraños los objetos "crear formas complicadas, incrementar la dificultad y la extensión de la percepción, ya que, en estética, el proceso de percepción es un fin en sí mismo y, por lo tanto, debe prolongarse".

Como se ve, el extrañamiento no afecta a la percepción, sino a la presentación de la percepción. Al proceso de presentación, Shklovsky lo denomina revelar una técnica.

En consecuencia, Shklovsky crea el concepto de desautomatización como mecanismo de creación de la literariedad en el lenguaje: es la ruptura de automaticidad de la percepción. El extrañamiento ante lo no conocido. Hay ruptura significante-significado.

Un proceso de desautomatización es la metáfora, porque debemos realizar un proceso de comprensión para alcanzar el verdadero significado de esas palabras metafóricas, al haberlas privado de una relación directa. Así pues, una obra es literaria no por su cantidad de metáforas, sino por la desautomatización de las mismas.

Buscar una manera de presentar las cosas como nunca vistas, singularizándolas, sacándolas de contexto para hacerlas llamativas. Por ejemplo: en "Instrucciones para subir una escalera" de Julio Cortázar, llama la atención la nueva perspectiva, una nueva mirada sobre algo tan común y automático.

Otra de las innovaciones en la primera etapa del formalismo ruso, es la modificación del término trama. Para Aristóteles trama era la "disposición artística de los acontecimientos que conforman la narración". El formalismo extiende este concepto, al incluir los recursos¹ utilizados para prolongar o interrumpir la narración cuyo efecto sería el de impedir que los acontecimientos narrados sean tomados automáticamente.

A la unidad de trama más pequeña, Boris Tomashevsky la define como motivo². Según este formalista, el foco en potencial del arte está en aquellos motivos que no son esenciales para la narración. En un proceso mayor, en que el tema, las ideas y las referencias a la realidad se presentan como excusa del escritor para justificar los recursos formales; estos procesos externos y no literarios fueron llamados por Shklovsky motivación.

Posteriormente, Jonathan Culler enfoca el término de motivación: "Asimilar o interpretar algo es colocarlo en el interior de las formas de orden que la cultura posibilita y, por lo general, esto se lleva a cabo hablando sobre ello en un discurso que la cultura entiende por lo natural".

Ante una página llena de motivos, de imágenes desordenadas, preferimos naturalizarla, le intentamos borrar su textualidad para crear una realidad aparte a la cotidiana. La idea antigua de los primeros formalistas de que el texto sólo puede explicarse separando la expresión del contenido, es modificada por formalistas posteriores, como se verá más adelante.


La dominante

El problema de que los elementos de la obra puedan permitir la automatización, y de que el recurso pudiera realizar distintas funciones estéticas en varias obras, hizo que los formalistas consideraran las obras literarias como sistemas dinámicos donde los elementos interactúan en un escenario de fondo, de acuerdo a un guión central. Ese guión central, o dominancia sobre los otros elementos, Roman Jakobson lo define como dominante, así: "Es el componente central de una obra de arte que rige, determina y transforma los demás". La noción de extrañamiento también se modifica a un plano en que implica un cambio y desarrollo histórico. La antigua postura de que el texto literario sea estudiado por medio de categorías universales, es reevaluada y condicionada por un estudio historicista de la función dominante y demás grupos de elementos. Pero Mijail Bajtin da un paso más.

La escuela de Bajtin

En esta etapa del formalismo, Bajtin da un enfoque marxista a la lingüística de Saussure. Dicho enfoque programaba que toda ideología no puede separarse de su materia social, el lenguaje.

En la misma línea, Valentin Voloshinov propone que las palabras "eran signos sociales, dinámicos y activos, capaces de adquirir significados y connotaciones distintas para las diversas clases sociales, en situaciones sociales e históricas diferentes".

Bajtin proyectó esta dinámica visión del lenguaje al campo de la crítica literaria. Una de las aportaciones a la crítica es considerar cierto tipo de obras, por ejemplo, la de Dostoievski, como una polifonía de voces contractuales: "No se intentará de orquestar los diversos puntos de los personajes.

La conciencia de éstos no se funde con la del autor ni se subordina, a su punto de vista, sino que conserva su integridad e independencia: No son sólo objetos del universo del autor, sino sujetos a su propio mundo significante". Todo esto en conjunción con el hecho social que enmarca los posibles situacionales de los personajes.

Bajtin también desecha la noción de que la obra es unificada. Al contrario, la obra se resistiría a una unificación textual, pudiendo poseer diversos niveles de dominantes con sus respectivos elementos funcionales.

Finalmente, el entronque del formalismo conduce a la crítica marxista. Tanto los formalistas como la naciente crítica marxista consideran que las estructuras, el conjunto específico de recursos, el catálogo de obras, el cuerpo de géneros, son inseparables del medio social que lo produce y de las ideas predominantes de moda. Y es donde nace la función estética: el arte como producto de la sociedad.

Otros formalistas En el ámbito hispánico han sido especialmente seguidas las aportaciones de Yuri Lotman y Fernando Lázaro Carreter.

Referencias

• Selden, Raman. "La teoría literaria contemporánea". Barcelona: Editorial Ariel, 1989.
• Llovet, Jordi et alii. "Teoría literaria y literatura comparada". Barcelona: Editorial Ariel, 2005.
Notas
1. "Las digresiones, los juegos tipográficos, el desorden de las partes del libro y la extensas descripciones constituyen otro tanto de recursos". Selden op. cit. ibídem.
2. Tomashevsky llama motivo a la "unidad de trama más pequeña, que puede consistir en un simple enunciado".

pispear también

• Viktor Shklovsky
• Yuri Tynianov
• Boris Eichenbaum
• Roman Jakobson
• Grigory Vinokur
• Tzvetan Todorov

PEDAGOGÍA DEL CAOS

Es una teoría pedagógica cuyos principios plantean sistemas educativos muy abiertos, donde la diversidad presente tanto en los entornos como en los elementos y grupos, tiende a fluir y reflejarse en todas las dimensiones espacio temporales y de sentido, mediante procesos de mutua consistencia, que al alejarse de las condiciones normales de equilibrio, y por tanto del paradigma humano vigente, propician por autorregulación redes de interpenetración en el conocimiento y en la vida.

Es una nueva concepción y práctica de la pedagogía porque parte de nuevas formas de asumir la realidad y el conocimiento bajo condiciones que solo se están reuniendo ahora, a finales del siglo XX; en este sentido rompe con los conceptos tradicionales de adquisición de conocimiento, enseñanza, aprendizaje, autoridad, disciplina, asignaturas, currículo, programas y evaluación. Por supuesto también cuestiona y deconstruye la organización escolar que le daba forma material a todas esas concepciones.

A partir del caos y del desordenamiento y a través de procesos de internomía, flujicidad y configuración, la Pedagogía del Caos propicia la formación de mini complejidades que en su holomovimiento generan rizos de realimentación que se autorregulan tornándose reordenantes creadores de nueva realidades.

Aquí aparece una nueva concepción y práctica de la creatividad, pues son ahora las personas mismas quienes emprenden procesos autónomos de desarrollo humano.


Este lenguaje puede sonar extraño, pero cuando aparece un nuevo sistema (de pensamiento y de vida, en este caso) las palabras que le daban fuerza al sistema anterior, empiezan a quedar obsoletas; desaparecen con la concepción y la práctica que les daban sustento y se hacen necesarios nuevos conceptos para entrar y trabajar en ese nuevo mundo de sentido.

sueltos...

Barthes decía que la vida de un maestro se divide en tres etapas. En la primera enseña lo que sabe. En la segunda, lo que no sabe. Y en la tercera, se entrega al aprendizaje de desaprender. Los maestros del taoismo ya habían percibido que el camino para la sabiduría pasa por el olvido de lo aprendido.

Alberto Caeiro también sentía lo mismo y hablaba de la necesidad de despojarse de lo que le había sido enseñado para reencontrarse consigo mismo. Al final de tal proceso, posiblemente con la llegada de la vejez, Barthes se sentía portador de un nuevo saber, al que daba el nombre de sapiencia: el saber sabroso. Y, sin el menor embarazo, admitía ser sabio.

Sabio, por sus raíces etimológicas, significa “el que degusta”. Ser sabio no es tener acumulados conocimientos en grado superlativo: es haber desarrollado la capacidad erótica de sentir gusto por la vida. Como él mismo dice, sapiencia es “nada de poder, una pizca de saber, y el máximo posible de sabor”.