14 de agosto de 2010

Licenciatura en comunicación social para graduados del Iser y de los institutos adscriptos


Para los graduados de las carreras de Locución Integral de Radio y TV; y de Producción y Dirección para Radio y TV, se dicta en el ISER la Licenciatura en Comunicación Social (orientación Periodismo) con profesores de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata.

Los interesados deben comunicarse al 4313-3422/23/27/29 o dirigirse a la Av Ramos Mejía 1398 en el horario de 19 a 22 horas. La duración es de dos años incluyendo la tesis de graduación. Las vacantes son limitadas.


Para los graduados de las carreras de Operador Técnico de Estudios de Radio y Televisión, se ofrece la Licenciatura en Audiovisión, merced a un convenio firmado con la Universidad Nacional de Lanús (UNL). Dicha carrera se dicta en la UNL y tiene una duración de dos años. Para informes comunicarse al 6-322-9200 int 125.

Para los graduados de las carreras de Guionistas de Radio y TV, y de Producción y Dirección para Radio y TV, se ofrece la Licenciatura en Artes Audiovisuales, merced a un convenio firmado con el Instituto Nacional de Artes (IUNA). Dicha Carrera se dicta en la IUNA, tiene una duración de dos años y es gratuita, para informes comunicarse al 4313-3422/23/27/29.

12 de agosto de 2010

El ISER en Tierra del Fuego

Se trabaja para que el ISER llegue a Tierra del Fuego

El Secretario de Comunicación Institucional Leonardo Gorbacz mantuvo una reunión de trabajo con el Director del Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica (ISER) Sebastian Peiretti, donde presentó una propuesta elaborada en conjunto con el Ministerio de Educación provincial a través de su subsecretaria de Educación Superior María Elena Ventura, con el objetivo de traer a Tierra del Fuego las carreras de locutor profesional, director y productor de radio y televisión que el Instituto dicta.

El encuentro, se llevó a cabo en la sede del ISER del barrio de Retiro en Buenos Aires. Gorbacz comentó que "nos abrieron las puertas del ISER para avanzar con el proyecto, ya que ellos tienen la política de desarrollarse en todo el país y Tierra del Fuego tiene condiciones óptimas por su infraestructura educativa y por tener dos canales de televisión que los hemos puesto a disposición de las carreras, porque esta era una exigencia fundamental para las prácticas".

"La idea es llevar una carrera a cada ciudad, para que Tierra del Fuego cuente con ambas ofertas" explicó el funcionario, aclarando que "el ISER se hará cargo de honorarios y pasajes, así que prácticamente esto no tendrá costo para la Provincia". Para avanzar con esta propuesta, eGorbacz había mantenido una reunión con Maria Elena Ventura y Laura Horlent del Ministerio de Educación, y Juan Carlos Bochero del CENT de Ushuaia.

"Dejo iniciadas estas gestiones que seguramente se irán enriqueciendo, porque hay un compromiso fuerte del gobierno y porque voy a seguir ayudando a que avancen, más allá del lugar que me toque desempeñar", concluyó Gorbacz.

www.deradios.com

EN ARGENTORES

Con idea, programación y coordinación de Adriana Schottlender y la Comisión de extensión cultural de Argentores el ciclo está orientado a la valorización del guión de televisión en cualquiera de los géneros.

Se proyectará un fragmento de cada serie de TV con la presencia de sus guionistas e invitados con quienes disfrutaremos de una charla posterior.

El próximo 31 de Agosto será el turno de "Vidas Robadas" con la presencia de los guionistas Marcelo Camaño y Guillermo Salmeron. Además participarán Laura Farhi y Martin Mendez.

La historia gira alrededor de Juliana Míguez, una muchacha de Río Manso, pueblo de ficción de la Provincia de Buenos Aires, que es secuestrada por una red de trata de personas.

En el auditorio de Argentores – Pacheco de Melo 1820 a las 19.30 hs con entrada libre y gratuita.

Más información: www.adrianaschottlender.com.ar y www.argentores.org.ar

DIANA ARROZ

DIANA ARROZ, LA `HEROÍNA´ EN BOCA DE TODOS QUE REINVENTÓ A LUCCHETTI. LAS CLAVES DEL ÉXITO DE LA CAMPAÑA DE LA MARCA DE MOLINOS. EL CASO DE MARKETING QUE DESBORDÓ HASTA AL ANUNCIANTE LA CAMPAÑA SE BASÓ EN UN CAMBIO DE PARADIGMA DE LA IMAGEN DE LA MADRE MODERNA.

Vender arroz bajo el paraguas de la marca Lucchetti. Esa era la meta de la agencia publicitaria Madre, cuando Molinos Río de la Plata la contactó hace nueve meses. Sin embargo, el comercial animado que protagoniza la Mamá Lucchetti “Diana Arroz”, con su pegadizo jingle, adquirió una popularidad que desbordó las expectativas de creativos y empresarios.

En la semana previa al lanzamiento televisivo, el spot colgado en YouTube fue bajado 16 mil veces y, con un mes al aire, ya hubo casi un millón de descargas.

En 1999, Molinos adquirió la marca Lucchetti. Bajo el slogan “La pasta de mamá”, Lucchetti venía de luchar contra Matarazzo, una marca de Molinos. Con la recuperación post crisis 2001, Molinos pegó un timonazo en su comunicación y eligió a Lucchetti como marca “paraguas” para englobar diferentes categorías de alimentos.

“Para eso, teníamos que dejar de pensar en que somos el mayor productor de alimentos de la Argentina y concentrarnos en el consumidor”, relató Rodrigo Somoza, gerente de Marcas Internacionales de Molinos.
MAMMA MIA

Lucchetti seguiría siendo “la marca de mamá”, pero había que crear un vínculo con ella, que distaba de ser la madre “perfecta” de las tandas publicitarias. “Las mamás reales aman como locas a sus familias, pero no son perfectas. Odian lavar los platos, se cansan de los chicos y de preparar comidas todos los días”, sostuvo Somoza.

Para llegar a “la mamá real”, Molinos contactó a la agencia Madre, que recurrió a la animación para tornar cómicas situaciones cotidianas que no lo son tanto. Crearon el jingle “Mamá, mamá” –inspirado en la versión de Rapsodia bohemia y de Los Muppets– e hicieron los primeros spots.

En uno de ellos, la mamá no tiene ganas de escuchar a su hijo y entonces, enciende la licuadora cada vez que el chico intenta decirle algo

BOOM EN REDES SOCIALES

Si se tipea “Diana Arroz” en Facebook, aparecen 156 grupos que la incluyen en su denominación. Y existen otras 54 agrupaciones referidas a Mamá Lucchetti en general.

—¿Cómo se originó el fenómeno en las redes sociales? ¿Lo impulsaron ustedes?, le preguntó PERFIL a Sebastián Visco.
—Intentamos darle algún beneficio a los fanáticos de Mamá Lucchetti en las redes sociales. Tuvieron una exhibición exclusiva del spot antes de su difusión televisiva. En Facebook, Twitter, Youtube el video de “Diana Arroz” se replica y comparte. Pero el motor de esto es una idea en tele. Es increíble lo que está pasando y la devolución en las redes sociales.

—¿Qué se puede esperar para el Día de la Madre?
—No hay que esperar un gran lanzamiento como “Diana Arroz”. Capaz, una idea exclusivamente on line, para las redes sociales.

EFECTO “MAMÁ LUCCHETTI”

Encuesta en decisoras/es de las compras del hogar. 300 casos en CABA y GBA realizadas en el marco del tracking de salud marcaria que hace Consumer in Touch. La primera medición fue anterior a la pieza de la campaña Mama Lucchetti.

Por Carmen López Imizcoz
Fuente: diario Perfil
Más información: www.perfil.com

MÚSICA. ENTREVISTA A SKAY

PRESENTÓ SU CUARTO DISCO SOLISTA. EL CAMINO QUE VUELVE ES EL CAMINO QUE VA POCOS DÍAS DESPUÉS DE ESCUCHAR EL CUARTO DISCO SOLITA DEL EX – REDONDITOS, ALFREDO ROSSO DECIDIÓ IR A VERLO PARA CHARLAR. Y LO ACOMPAÑARON PIPO LERNOUD Y MARCELO FERNÁNDEZ BITAR.

No puedo sacarme de la cabeza la imagen de Skay, Poli y un amigo-baqueano atravesando el polvo del desierto sub-sahariano en un viaje que atraviesa el espacio pero también el tiempo.

Las flautas y los tambores hipnóticos de La Luna en Fez, el tema que desata el nuevo álbum de Skay, son una banda sonora hacia el misterio.

En algún momento de ese desierto, aquel hueso que tiraba al aire el mono de 2001, Odisea del espacio todavía está girando y no terminamos de darnos cuenta que- en nuestro vertiginoso viaje del fuego al microchip –las pulsiones animales ancestrales que nos ligan a los vientos, a las arenas y al cosmos, siguen allí agazapadas, mirando con un dejo entre sorprendido y burlón a ese mono que se esmera en tapar su desnudez con sofisticaciones civilizada y preguntándole : “¿Adónde vas?” “Fue un viaje de esos que sin lugar a dudas te dejan marcado- explica Skay- porque de movida lo que se produce es un choque entra las culturas de Occidente y de Oriente.

El otro choque es entre el Primer Mundo (porque veníamos de España) y eso que te pasa al cruzar el estrecho. De repente estás en Marruecos, que en realidad es el Medioevo; están viviendo en otra época”.

Cae la tarde sobre su casa palermitana. El café y las tortas estrechan la bonhomía. Ruido de cucharas, puertas de anaquel de cocina que se cierra y las voces de Pipo, Bitar, Poli, Skay y la mía que se entrecruzan en acentos amables. Afuera, la luz del ocaso enfatiza el verde de las hojas multiformes.

Es un jardín tupido donde no me molestaría en absoluto perderme en alguna lectura épica, reposera mediante. Asocio desierto y jungla, extremos opuestos de un escenario al que, pensándolo bien, nunca dejamos atrás como especie; sólo le cambiamos la escenografía.

La visita a Marruecos vino después de la gira que llevó a la banda por España, en febrero de este año y tiene que ver mucho con la fascinación que Skay tiene por la música de Medio Oriente y por sus instrumentos. Nos muestra unas flautas que se trajo, con cuerpo finito, que terminan en un cuerno, vaya uno a saber de qué animal. “Estuvimos unos días en FEZ y después fuimos para el lado del desierto hacia Merzouga, una población que tendrá unos trescientos habitantes.

Después viene el desierto, la nada. Y nos agarró la famosa tormenta de arena…. Recorrimos muchos lugares- de algunos no recuerdo los nombres- y terminamos en Marrakesh. Lo que más me gustó fue Fez, porque cuando llegamos estaban conmemorando los mil doscientos años de la ciudad.

Y siguen viviendo igual. La parte de la Medina, que la llaman la ciudad vieja sigue amurallada. Ahí viven trescientas mil personas y no entran vehículos. Los únicos vehículos son los burros. La gente sigue trabajando de manera artesanal, no hay industria. Y hay un profundo sentido religioso, que es una de las grandes diferencias con Occidente. Cada cuatro horas dejan lo que están haciendo y se van a rezar a las casas o a las mezquitas. Desaparecen todos.

Y al rato, a los quince minutos los tenés de nuevo, un bullicio de gente, de color, de ruido, de olores. Hay muchos puestos callejeros donde podés conseguir música. La industria y el pop se han metido con los sonidos tradicionales, así que tienen, por ejemplo, esa mezcla de música marroquí con sintetizadores. Las percusiones siguen siendo alucinantes porque toda la base percusiva de ellos es muy rica”

Aunque Skay no se trajo ninguna de esas guitarras exóticas marroquíes, el sonido ondulante del África árabe encontró rápidamente su lugar en ¿Dónde vas?, aunque Luna en Fez no haya sido el primer tema en ser compuesto.

“Apareció después- admite – y en realidad para mi componer es terapéutico: me hace bien. Se me ocurre una idea y ya de alguna manera trato de convertirla en tema. Y cada tanto voy haciendo una selección de las cosas que más me gustan.

Primero trabajo aquí en casa, solo y hago como si fuesen los borradores de los temas. Después termino de componer en el estudio, cuando ya sé los temas en los que voy a trabajar. Pero voy fresco al estudio: no tengo comienzos, no tengo finales… Tengo en mi cabeza la impronta, el desarrollo. Pero los sonidos los voy trabajando de a poco, buscando el color que más me gusta y viendo cómo interactúa un sonido con otro.

Mi manera de trabajar es un poco atípica, porque entro al estudio y empiezo a grabar todo solo: meto una batería electrónica para darle la estructura, meto las guitarras , un bajo y una voz de referencia, un teclado…Entonces, por supuesto, les paso las ideas de los músicos y ellos se las llevan y las trabajan y hacen su aporte. Pero ya están trabajando sobre algo concreto. Igual después volvemos a ver el tema como una totalidad, a replantearlo…”

Con Pipo intercambiamos un guiño cómplice al hablar del tema En el camino. Un título referencial para la generación de la contracultura; de inmediato surge la asociación con el libro On the road de Jack Kerouac, un viaje al compás del ruido de rotas cadenas, ebrios de libertad, camino, amigos, olores y sensaciones. Por su parte, la letra de la canción de Skay no tiene pelos en la lengua: “Aunque me quisieron adiestrar/nunca me pudieron domesticar//extranjero en el redil/ el rebaño abandoné…”

“En realidad – cuenta- en un momento pensamos casi contar las historias de un viaje, y eso de alguna manera está planteado en todo el disco: un tipo que sale a buscar su propio destino y recorre diferentes territorios. El primer tema iba a ser justamente En el camino, donde el personaje decide desafiar al destino y emprender su propia historia, su propia búsqueda. Cuando lo planteamos con Poli tuvimos que abrir esa puerta: ¿Por dónde empezaría el relato?”

- Todo el disco ¿Dónde vas? Tiene esa impronta de búsqueda, de exploración. Y hacía mucho que nadie aludía al rebaño. Cuando la contracultura hablaba del rebaño, hace cuarenta años, ese rebaño era mucho más chico. Ahora hay una sensación de rebaño flotante que es muy seria.

- El álbum pasa por diferentes territorios. Hay una frase que me encanta y que dice: “Uno está allí adonde están sus pensamientos”. La vez pasada estuve con Miguel Grinberg y me pasó una recopilación de textos de la época de su revista Eco Contemporáneo, Visionarios Implacables.

Hay que ver la potencia que tiene todos esos artículos juntos. Eso es algo que hoy noto que falta, porque hay cosas interesantes, pero está todo como atomizado. Las cosas no están nucleadas en una búsqueda, esa sensación que antes percibíamos como una tribu. Porque cuando las cosas se juntan ¡tienen un gran poder! Quizás tenga que ver con eso del rebaño, porque en esos textos está planteado todo el tiempo.

- Los contenidos mediáticos están cada vez más polarizados y uno se pregunta: “¿Dónde estoy yo en todo eso?”, “¿Dónde está mi búsqueda?”, “¿Qué siento yo realmente?” Estas cuestiones están presentes en todo el disco.
- Claro, incluso desde la pregunta del título, ¿Dónde vas? Por un lado es una invitación a un recorrido, pero también es una invitación a la perfección. ¿Dónde vamos? ¿Qué hacemos con nuestra vida, con nuestra existencia? Y encima está el reloj del tiempo. El tiempo pasa y cuando te quisiste dar cuenta, ya se fue todo…

- Es genial que el reloj de arena de la tapa sea real, no un dibujo
- Eso es una obra maestra del maestro Rocambole. Yo tengo una fe ciega en el Mono; tenemos una conexión que funciona. LE paso los temas, algunos terminados, otros no. Algunos con letra, otros no.

Tenemos charlas, vemos por dónde andamos, cuáles son las inquietudes, qué imagino para el disco, si ya tengo título… Y generalmente el título no lo tengo, aparece siempre al final (risas)… porqué no sé de que se trata. Pero en este caso vimos que había muchas referencias a viajes.

Uno de los títulos, posibles fue Bitácora, un libro de viajes. Y en un momento dado Poli dice: “¿Dónde vas?”. Y al Mono le cayó la moneda y cuando apareció con la imagen del reloj de arena fue como si se completara la pregunta. El tiempo es crucial en esa pregunta de dónde vas, hacia dónde estás orientando tu vida…

- Sólida personalidad
- Una de las primeras cosas que impactan de ¿Dónde vas?, el cuarto disco de Skay, es la sólida personalidad del álbum como un todo y también la fuerza individual de las canciones. Tras un cuarto de siglo compartiendo la responsabilidad de pilotear el gran barco de Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota, guitarra en ristre, no debió haber sido sencillo soltar amarras en nuevo proyecto.

Quizás esta misma asociación marítima pasó por su cabeza cuando, en 2002, inició esta nueva etapa con A través del Mar de los Sargazos. La alusión no era gratuita. Esa zona del Atlántico norte, donde el plancton, y las algas forman verdaderos bosques en la superficie del mar, fue en otros siglos una seria barrera para la navegación.

Y el obstáculo más obvio que debía enfrentar Skay eran las comparaciones con su vieja banda, ésa misma que marcó a fuego a toda una generación. Esto Skay lo sabía y se tomó su tiempo para forjarse una identidad musical propia y distintiva, que ya se atisbaba en aquel disco primerizo en el fervor épico de Gengis Khan y en el rictus melancólico de Astrolabio.

Talismán, del 2004 y La Marca de Caín, editado en el 2007, apuntalaron aún más la personalidad de Skay, y acuñaron nuevos clásicos, reclamados a viva voz en los recitales por las huestes ricobeilinsonescas; temas como El Golem de Paternal, ¿Dónde estás?, Ángeles caídos y Arcano XIV.

El bonus extra de ¿Dónde vas?, sin embargo, es el rango de su diversidad estilística, y la categórica evidencia que Skay encontró definitivamente su voz, en más de un sentido: “Creo que eso tiene que ver con el hecho de estar más seguro y de haber encontrado mi manera de expresarme.” Y agrega, con una sonrisa pícara que enmascara cierto rubor: “Creo que estoy cantando mejor…”

La empatía con sus compañeros del grupo – Oscar Reyna en guitarra, Claudio Quartero en bajo, Javier Lecumberry en teclados y el Topo Espíndola en batería- se percibe sobre el escenario del estadio Malvinas Argentinas donde, para utilizar un lugar común picotero, el infierno está verdaderamente encantador.

Hay una niebla perceptible que emana del fervor humano hecho vapor; en la zona que rodea el escenario, el quinteto no da tregua. Algunas sutilezas de las canciones se sacrifican en aras del dios Watt, pero cada flecha temático-emocional llega a destino, porque la muchedumbre le ofrenda sus pechos generosos. Es una celebración que no conoce de géneros ni edad: tribus suburbanas, parejitas que cantan a dúo y familias al completo. Para todos este armisticio con las formas más hostiles del allá y afuera toma la forma de un ritual catártico.

En ¿Dónde vas?, esa energía sinérgica de los Seguidores de la Diosa Kali ha soltado a Skay para tirar pinceladas que visten los temas con colores inesperados, como el sonido simil theremin de Tarde de lluvia, que inyecta un vaho de misterio en una querible viñeta urbana a la que Skay describe como “casi un homenaje al trío Manal.

Lo curioso es que lo compuse un día radiante, a las tres de la tarde, lo cual me llevó a reflexionar que, en realidad, lo que uno hace es reconstruir el mundo interno. Había un solazo afuera pero yo empecé a tocar esa guitarra y bueno, entré en una tarde de lluvia en el doque.”

La alusión a Manal no es gratuita, ya que en muchos temas de ¿Dónde vas? Subyace el barniz urbano-existencialista de las mejores obras de Javier Martínez. Desde su ritmo destacado a su letra descarnada, Territorio Caníbal transmite la angustia de sentirse un extraño entre congéneres. Una sensación como la de entrar en un vagón de subte y ver caras serias, hostiles.

Tal vez sedientas de amor, como dice el tema. Skay: “La cultura nos está llevando a que la humanidad termina siendo sólo cuerpos. Hay un culto a cuerpo, al envase digamos. Entonces el tipo despierta un día y dice: “¿Dónde estoy? Cuerpos por todos lados… En un cajón hay cuerpos, en la heladera hay cuerpos… (Risas). El tipo queda obsesionado con esa mirada, ¿no?”.

Inevitablemente, la charla vuelve a la necesidad de restablecer una espiritualidad cotidiana, como la que Skay detectó en el viaje a Marruecos. ¿Cómo ve la falta de espiritualidad acá?. “Para entender la cosa- dice- en un contexto más general, sin embargo, me remontaría al norte de Argentina, a Tilcara y ese tipo de lugares. Porque hay gente allí que vive su vida desde otra mirada, desde otra comprensión, que no están detrás del consumo por más que estén tratando de meterse, pero hay otra comprensión, otra mirada.

Yo veo en general las ciudades, sobre todo de Occidente, y estamos todos atrapados en un mecanismo de deseo, de estímulo, de consumo, frustración, ruido, barullo, confusión. Lo que me asombró en Marruecos es ver que hay gente que asume su vida desde otro nivel, reconociendo que hay algo superior a sus propios deseos, a sus propias mezquindades.

Aunque sea una idea, si querés fantasiosa de Dios, no sé, pero hace que hasta sus relaciones se establezcan de una manera diferente. El hecho de recogerse interiormente cinco veces al día, todos los días, eso ya hace una diferencia”.

Le digo a Skay que Aplausos en el cosmos me hizo acordar a Maya de Incredible String Band, porque el tema de Robin Williamson concibe al mundo como un gigantesco barco donde están todas las profesiones y los personajes de la historia de la humanidad, desde Jesús hasta Hitler.

Otra vez la imagen del barco, que en este caso tiene un viaje atribulado en el mar calmo del espacio. En Aplausos en el cosmos también estamos incluidos todos, héroes y poetas, tiranos y oprimidos, formando parte del plan universal.

“Ese tema está inspirado, de alguna manera en una visión del escritor y ensayista francés. Michel Houellebecq. Yo leí su libro Las particularidades elementales y me gustó la descripción que hace. Ve a la humanidad como una especie conflictiva, sufriente, torpe, capaz de hacer las atrocidades más inimaginables, pero que al mismo tiempo, a pesar de todo eso, nunca dejó de creer en la bondad y en el amor.

Entonces, cuando jugábamos con Poly con la música del tema, nos parecía ver a esa imagen de la humanidad subiendo una montaña como un ejército de gente sufriente…”

- ¿Pensás que el rock, como cultura, está respondiendo a estos nuevos desafíos?
- Creo que el rock quedó atrapado dentro de la industria. Me parece una de las cosas más desgraciadas, porque el rock como cultura prometía convertirse en una bisagra. Me parece que hoy hace falta volver a conformar esa tribu, ese lugar en el que todos podamos abrevar para inspirarnos, para ayudarnos, para animarnos a dar un paso más grande. Creo que hay muchísimos indicadores de cosas que están pasando, pero están desarticulados.

Ojalá aparezca algún milagro que nos permita reencontrarnos, cada uno desde sus lugares. Yo no sé hacer otra cosa mejor que música, así que lo estaré haciendo desde acá; ustedes como escritores… cada uno desde su lugar. Me parece que nos hace falta esa mirada que nos englobe a todos, que nos permita proyectarnos un poco”.


Por Alfredo Rosso
Fuente: Revista La Mano
Más información: info@revistalamano.com

ELIZABETH VERNACI. RADIO Y VUELTA A LA TV EN CANAL A

ELIZABETH VERNACI. RADIO Y VUELTA A LA TV EN CANAL (Á): `ADORO DECIR QUE ME BANCO SOLA´ A DÍAS DE SU VUELTA A LA TEVÉ CON UN CICLO DE ENTREVISTAS POR CANAL (Á), LA NEGRA ASEGURA QUE MIENTRAS DIGA LO QUE QUIERA NO LE IMPORTA QUIÉNES SON LOS DUEÑOS DE LA RADIO.

El bronceado siciliano, vestigio de su reciente viaje, y una flor en el cuello realzan la risa de Elizabeth Vernaci. “A vos te gusta el blanco”, afirmará más tarde la Negra contra la pared y arrinconada durante la sesión fotográfica del hotel boutique para turistas de nuestro Palermo.

Es la antesala de su vuelta a la tevé, ahora desde Canal (á) con Fuera de libreto, ciclo de reportajes a actores amigos que arranca este jueves a las 22. Pide permiso para una pitada. Después, explícitamente para ir al baño como sólo la diva de la Rock & Pop sabe hacerlo y tras la consecuente carcajada general informa: “Ahora estoy lista”.

— ¿Cuál será tu estilo, Actors Studio, Chiche o Majul?
—Lo primero que pensé fue en Jorge (Guinzburg). Es más, hasta la noche anterior de grabarlo, por los nervios soñé con él, que siempre me daba consejos. Junto con (Adolfo) Castelo, eran los tipos más interesantes en este rubro. El programa no apunta a lo periodístico sino a un juego. Ver qué cosas los hacía reír durante su carrera y cómo hicieron para salir adelante de situaciones angustiantes, como los castings.

—Salvo Pettinato, parece un género en extinción....
—No hay muchos que lo hagan bien. Jorge murió... bueno Rial también lo hace bien. Es que hoy no hay tanta gente para reportear. Bueno hay, pero no quieren.

—¿Como vos?
—Yo nooo... de qué voy a hablar si todo lo digo al aire. Para ir a un reportaje y que me pregunten con quién me encamé, no me interesa. Bueno, en este caso intenté hacer todo lo contrario, porque yo ya sabía con quién se habían encamado (risas).

Una buena anfitriona. Graciela Borges, Gastón Pauls y Diego Ramos conforman parte de la lista de sus invitados. Elizabeth aceptó las reglas del juego y se entregó a lo que mejor sabe hacer. “Una vez que estoy bien vestida y la producción me dice si se me ve o no una teta, arranco y me muevo, más que como periodista, como una simple anfitriona que quiere que el personaje se sienta cómodo y se divierta.”

Siempre sincera, la Negra asume los beneficios económicos de la tele pero descarta cualquier melancolía. “Yo no necesito estar en la tele, nunca la extrañé, ¿qué voy a extrañar, que te limen la cabeza porque te creen un objeto más de utilería? Esto es muy distinto, muy relajado y sin esperas espantosas.” La idea de la espera le recuerda su paso por Infómanas, el ciclo producido por Nicolás Repetto que compartió con Claudia Fontán. “¡Una hora y media por Montaner para que me cante las canciones que detesto! ¿Ves?, la tele te obliga a cosas que no querés. El cable, en cambio, te permite ser vos.

—¿Cómo fue volver?
—Es que no volví todavía, yo mandé una persona, esto que ves es una parte (risas).

—¿Viaje de placer o alguna asignatura pendiente?
—Placer. Me gusta Italia, mi hijo va a un colegio italiano, mis orígenes, viajé con una familia italiana y todo se vincula con la actualidad de lo que vivo. Fue muy divertido recorrer Sicilia, los volcanes, un poco de historia porque con un pendejo mucho no podés. Pero ninguna asignatura, vacaciones, nada más.

—¿Imaginás a tu hijo Vicente (7) creciendo en otro país?
—Sí, quizás a los 20. Quiero que tenga muchas opciones para elegir, con chances, la mitad del camino la tiene hecha.

—¿Cómo llevás su educación?
—Uff, el trabajo con tu hijo no tiene fin, una vez que te acostumbrás a algo el h... te lo modifica. El flaco pega un salto intelectual en su cabecita y decís: ¿qué pasó acá? Por suerte el padre y yo estamos muy presentes. Igual no deja de sorprenderte.

—¿Por ejemplo?
—Hace dos días, en un vuelo de Aerolíneas, me dijo: “Sabés que siento que vos y yo tenemos una relación. ¿Qué es una relación, mamá?”. ¡Cómo me vas a preguntar eso a las 11 de la noche, cuando tenemos que levantarnos a las tres para tomar un vuelo! Se levanta y se acuesta hablando, yo intento enseñarle que el pensamiento puede ser para adentro.

—¿O sea que en casa también hablás mucho?
—Hablo por trabajo, no todo el día. Es más, en radio a veces no escucho. El tiene una necesidad constante de comunicarse, capaz que no lo escucho. ¿Vos decís? Bueno.

Berlusconi y cachivaches. Para Elizabeth, Italia se asustó bastante con la crisis, pero como argentina experta diagnostica: “Al lado nuestro, es una pelotudez. Igual, a ellos les toca Berlusconi, que es un Menem tremendo. Hay mucho de intolerancia y racismo. Un país donde está el Vaticano y se esconde la indigencia de los turistas. En todos lados pasan cosas de mierda”.

—¿Cómo te llevás con Cristina?
—¡Ay, no sabés, la pasamos de bien en casa el otro día! Me parece (más seria) que tiene mucha fortaleza y me gusta cómo habla, aunque muchas veces no le creo. Es que toda esta pelea a favor y en contra del Gobierno me parece un gran cachivache. Ella es una mina militante que piensa que todavía estamos en los setenta y esto es 2010. Igual, mejor que Menem es cualquiera.

—El jueves un oyente te criticaba por tu buen vivir.
—Es cierto, antes éramos “los rockeros” y si grababas una guía con un tema de Julio Iglesias te tildaban de grasa, cuando en realidad mi trabajo es el de locutora. Mirá, la verdad es que esto no me pasa a mí solamente. No tengo que rendir cuentas. Primero porque no se lo afané a nadie, segundo porque me rompo el culo para hacerlo y porque no me lo da ningún macho. Y adoro decirlo porque odio a las minas que viven de los tipos. No soy ostentosa, sólo cuento situaciones que a mí y a muchos les pasan. No trabajo para el ABC 1 aunque en la radio lo que sirve es el ABC1. Mi lenguaje es callejero y popular, con la suerte de tener talento y que me vaya bien, no puedo pedir disculpas por eso.

—¿Con Mario (Pergolini) planean algo juntos?
—Sí, nos vamos a casar... no así como surgió lo de Canal (á), yo nunca trabajé con Mario y quiero seguir aprendiendo de la radio. Me gusta esta idea de participar en su programa donde no soy la capanga, como a la tarde, y tengo que acomodarme a otro formato.

—Qué relación tenés con los dueños de la radio?
—Ni sé quiénes son. Mientras no toquen mi discurso, que es: decir lo que se me cante, cuando se me cante y de quien quiera, nunca voy a averiguar por los dueños. ¡Sí, hubo otros que se suponía eran narcotraficantes! (risas). Acá no hay ningún santito y los que hicieron guita tienen un muerto en el placar. Laburar para uno u otro es lo mismo.

—¿Te importa enamorarte?
—Y, enamorarse es el mejor estado existente del planeta, lo máximo que te puede pasar. El día que deje de hacerlo es porque me morí, el deseo es una de las partes fundamentales que te movilizan.

—Antes de la nota, de sólo nombrarte generabas dos reacciones: “Es una genia” y “Uy, la Negra”...
—Sí, pero ese uy, ese miedo, es porque laburo con todos machos y me tengo que hacer la más capanga para que no me rompan los h..., ésa es la verdad. Te estigmatizan por la puteada pero soy una mujer, me gusta hablar de c... porque me gusta hacerlo y porque hablo de lo que sé (risas).

—Con esos argumentos ¿Quién se anima?
—Y sí, es difícil pero me encaran igual y está todo bien.

LA BODA Y EL PATO
Madraza asumida, Vernaci se reconoce “no facha pero sí conservadora”. Y lo explica: “La única manera de que Vicente se pueda rebelar será primero conociendo los límites. ¡Si no, de qué carajo se va a rebelar! A mí me contestás bien y no me hacés caprichos. Malos momentos tenemos todos, mi amor”. Para la Negra, es bueno que su hijo reconozca situaciones distintas y que cuente con el afecto de sus padres y una buena educación. “Debe saber que la vida es difícil, con pibes en la calle, o a veces teniendo que cerrar los vidrios del auto, en un presente inseguro. Yo tuve la suerte de criarme en la calle, espero que él tenga una vida lo más normal posible.

—Hablaron de la ley de matrimonio igualitario?
—Humberto (Tortonese) me mandó un mensajito: “Ahora, Negra, nos podemos casar porque vos sos un puto mas”. Ahí Vicente, que sabía de la pareja de Humberto, me preguntó si le gustaban los varones. Le dije que sí, que era gay. ¿Entonces, yo soy gay, mamá, porque a mí me gusta el pato Abbondanzieri? ¡No, nene, una cosa es que tengas admiración por alguien y otra que te enamores de un señor! La verdad es que para él es totalmente normal porque tengo y seguiré teniendo muchos amigos gays.

Por: Adrián De Paulo
Fuente: Diario Perfil
Mas información: www.perfil.com.ar

ENTREVISTA A ADRIÁN SUAR

ENTREVISTA A ADRIÁN SUAR, QUE PROTAGONIZA `IGUALITA A MÍ`. `EN LA COMEDIA, NAVEGO BIEN`, AFIRMA. CUENTA LOS PLANES DE CANAL 13 PARA EL 2011/UNA CRÍTICA A LA PELÍCULA EN UN GRAN AÑO PARA EL TRECE Y EN LO PERSONAL, DICE QUE BANCA A TINELLI A MUERTE, ADELANTA EL FINAL DE "MALPARIDA" Y EXPLICA QUE SU ROL ES REGULAR LOS CONTENIDOS EN PANTALLA.

DESVENTURAS DE UN METROSEXUAL. ADRIÁN SUAR SE DESCUBRE DE GOLPE PADRE Y ABUELO EN ESTA COMEDIA CON LOS ELEMENTOS PARA SER UN ÉXITO.


Los modales de Adrián Suar podrían haberlo convertido también, además de en actor, productor, empresario y programador de un canal líder como El Trece, en un gran diplomático. De naturaleza conciliadora –más tantos años de análisis–, frena a tiempo antes de tener que lamentar daños.

“Soy un chico Clarín y estoy orgulloso de serlo”, dice, y motivos le sobran. Agradecido, reconoce: “A mí me enseñó mucho, me ayudó, me formó, le debo muchísimo”. Sin duda este 2010 es un gran año para él y en algún momento debe recordar sus orígenes en Villa Crespo, cuando se sienta en el sillón de programador o va a Pol-ka o viaja a España para ver su producción teatral Piaf, y ahora Los reyes de la risa.

De cara a su vida personal, sigue en pareja con Griselda Siciliani, por ahora sin planes de casamiento. “Es que ella tampoco quiere casarse, dormimos juntos sí, pero Griselda tiene su casa. Ahora, si el día de mañana tenemos un hijo, vamos a vivir juntos”, y reconoce que en los próximos dos años “tengo que ser papá otra vez.

Y si es una nena, me muero de felicidad”. En lo que hace a la actuación, estrena Igualita a mí con Florencia Bertotti y Claudia Fontán, donde se muestra como un gran comediante en una película a su medida. Y tampoco se puede quejar piloteando El Trece del Grupo Clarín cuando, si bien en julio perdió por una décima con Telefe, en el prime time sacó una ventaja de 7 puntos con Malparida, la ficción de Pol-ka, y con Marcelo Tinelli al frente de ShowMatch. Un tablero más que completo para millones de personas en este mundo.


—¿En qué te ayuda ser actor para ejercer como programador y productor? ¿Hay un plus?
—Me ayuda más como productor; como programador, menos. Es un oficio que fui aprendiendo, me llevó cinco años aprender a tomarle la dinámica, hay que estar muy atento, sobre todo para cuidar una pantalla tan prestigiosa como la de El Trece.

—¿Qué sentís cuando te critican tanto la pantalla por Ricardo Fort?
—Este es un canal con el que trato de tener diversidad. Dentro de ShowMatch podés tener un musical espectacular, una escenografía increíble y muchos personajes, entre ellos Ricardo Fort. Ahora, si se quedan con la foto fija de Fort habrá gente a la que no le gusta y otra que sí... Lo único que hago cuando me excedo es regularme, pero no meterme para adentro y que me salga una cosa fascista y decir “este va y este no”. A mis artistas les doy libertad, y mi artista es Marcelo. Fort está dentro de ese paraguas, y a Marcelo lo defiendo y lo banco a muerte. Hay cosas que veo en mi pantalla que me gustan muchísimo y, cuando no, nos juntamos en privado y lo regulamos.

—De hecho, todos los programas viven de “ShowMatch”.
—De eso ni hablar... En ningún lugar del mundo pasa que otros canales emitan 25 minutos de un programa, es una locura, ¡una locura!

—“Este es el show” te resolvió el rating de la tarde...
—Sí, me ayudó. El Trece encontró un “mix” exacto. Lo que decíamos: todos los canales vivían de Tinelli menos nosotros. Repito: no pasa en ningún lugar del mundo que el que genera el producto no lo tenga en su pantalla. Tampoco le encontraba la manera, porque lo de Intrusos no lo puedo hacer y tampoco lo de la Canosa. Rial y Canosa lo hacen muy bien. No podía hacer un programa donde se critique a las actores, y con Este es el show encontramos una suerte de comedia bizarra.

—¿Y eso en la pantalla de El Trece va bien?
—El Trece es diversidad. Conviven Ricardo Fort, Pachano, con Para vestir santos, y no tengo prejuicios ni juicios de valor.

—¿Cómo mirás todo desde el sillón?
—A mí me divierte muchísimo. Marcelo está en su mejor momento, sobre todo cuando entra en el juego de la comedia y se convierte en un comediante. Es un animador-comediante y en ese sentido está extraordinario.

—Tinelli tiene muchas horas de programación. ¿En qué porcentaje depende El Trece de él?
—En un alto porcentaje. Porque ayuda mucho en el día, la tarde, la noche.

—¿Y cómo ves vos el fenómeno Fort?
—Es un momento de la tele, hay que verlo en los próximos dos años. Fort es un fenómeno distinto al resto de los mediáticos. Tiene un apellido con historia entre los argentinos, Fort, los chocolatines Jack, y corre con ventaja respecto de los demás. No hay que enojarse ni pelearse con eso.

—En los años que llevás como gerente de programación, ¿en cuánto a favor y en contra cambiaste los contenidos de la televisión?
—Creo que desde el ‘96, ‘97 le imprimí a la televisión una dinámica diferente, instalé temáticas que no estaban, como el psicoanálisis. El costumbrismo también me lo adjudican a mí, pero no es mío: es de Alejandro Romay, de Migré; a lo mejor lo reformulé y ahora vendrá otro y le va a dar otra vuelta de tuerca. Soy lo que vi: Moser, Romay, todos los que estuvieron antes, y de ahí saqué mi propio modelo. También diría que le di otra importancia a la luz, la edición, la mezcla de elencos. A veces me sale y a veces no. A mí mismo me digo que el granito de arena ya lo aporté, ahora trato de relajarme y me permito equivocarme. Hasta ahí. Porque hoy estoy en primera y para estar en primera hay que tener el ojo de tigre.

—¿Extrañás a Villarruel del otro lado? Recuerdo los títulos de tus notas: “Gané la noche todo el año”...
—(Se ríe) Extraño decirle eso. Fueron muchos años de competencia, de rivalidad, de encontrarnos, algunas discusiones que hemos tenido... En el último tiempo tuve mejor relación con él. Lo recuerdo bien.

—¿Y a Marisa Badía cómo la evaluás?
—Es una persona que quiero muchísimo, una persona de bien. Me gustaría que el medio la cuide. No estoy para aconsejar nada. La conozco, la quiero, está haciendo bien las cosas. Hay que darle tiempo a que se arme.

La guerra y el arte de no salir lastimado. Hace años que su productora Pol-ka vendió un porcentaje al Grupo Clarín y desde entonces son socios. Confiesa que en las reuniones se divierte “porque son divertidas”, y asegura que se habla “de programación, de cosas del canal, de los números menos porque no es mi función, si bien estoy al tanto”. Con la dueña del Grupo, Ernestina Herrera de Noble, aparte de haberla visto “dos o tres veces”, nunca comió con ella, y respecto del ADN de Felipe y Marcela Noble, contesta: “Yo espero que la Justicia se expida”.

—¿Tenés presión por parte de Clarín para hacer las cosas de alguna manera en el canal?
—Nunca tuve presión del Grupo. Todo lo contrario: las cosas se hablan. De hecho, la vez que me fue mal durante un año y medio y presenté la renuncia se enojaron mucho conmigo. Se ofendieron porque no me iban a soltar la mano y me respaldaron. Diálogo hay todo el tiempo. Te lo juro por mi hijo (Tomás).

—¿Es un tema que Andrea del Boca, siendo figura del canal, esté cerca del Gobierno y vaya a los actos de la Presidenta?
—No. Ella es una chica grande. Acá hay pluralidad de criterios, no tengo nada que decirle; decide y hace lo que quiere. Yo la contraté para actuar y en el canal nunca nadie me dijo nada. De la puerta para afuera hace lo que le parece.

—¿Cómo lográs que no te roce la guerra Clarín-Gobierno?
—No sé, no tengo la menor idea. ¿Los programas de archivos? Ellos saben quién soy, nos conocemos, charlaron conmigo. Supongo que no me pegan porque deben tenerme cariño y respeto.

—¿No sentís que se ha perdido un poco la ética en la pelea?
—Se ha perdido la elegancia. Yo en ese sentido soy bastante político, que no significa que no muerda, pero si lo hago es en forma privada. En los vínculos soy conciliador, ese soy yo. Yo no sé cómo va a terminar esa pelea entre el Gobierno y Clarín, no lo sé.

—¿Te sentarías con la Presidenta a hablar de esto?
—No, soy productor, hago ficción. Tampoco me gusta la gente que se mete en lugares que no sabe. Nunca me voy a maquillar de algo que no soy. No me gusta la política. Puedo hablar de ficción, programación; ahí sí, soy fuerte. Después, soy un ciudadano que opina en una mesa.

—En 2006 me decías “me cae bien Kirchner, tenemos una letra de diferencia”. ¿Hoy sostenés lo mismo?
—Lo habré dicho en chiste (se ríe). Ese año me cayó bien, renovó la Corte, hubo cosas que me gustaron; incluso hay cosas del Gobierno que me caen bien, no estoy en la lista negro-blanco. Han pasado algunos años y ahora estoy más crítico como ciudadano. Es un Gobierno que me confunde mucho: por un lado dicen de pluralidad, de tener otras voces, y siento que en los actos es otro el accionar. Si hay otras voces, los ningunean o se ponen déspotas. No me cierra el audio con la imagen, lo que dicen con lo que hacen. Y creo que por la sanidad de la democracia en 2011 tienen que venir otros. Y después, que vuelvan si quieren.

—¿A quién ves para el 2011?
—No veo a nadie, pero tengo la sensación que quieren quedarse a perpetuidad y eso me asusta, se parece mucho a lo que ellos hablan. Dicen del monopolio, pero se quieren quedar 15, 18 años.

Televisión y economía de recursos. —Poca gente –te diría, muy pocos– habla mal de vos. Como que no dejaste heridos en tu camino. Uno de los pocos fue Gastón Pauls. Te recuerdo lo que contestaste en aquel momento: “No me gusta polemizar con él, yo esas cosas prefiero hablarlas en privado. No es de hombrecito decir las cosas por las revistas. Si hay un problema, se soluciona en otro lado, no en las revistas. Yo con él no tengo ningún problema; es más, me gustaría trabajar con él. No me gusta que se digan cosas para la “popu”. ¿No es feo? Me dicen que los exploto. Averigüen cuánto han ganado, cómo estaban antes de Pol-Ka, cómo se han ido... Soy muy generoso”.

—Me parece que exageré un poco. En su momento me dolió, lo hablé con él, tuvimos una charla en la que se dio cuenta de que se había equivocado conmigo.

—¿Y sobre lo que le pasa con su productora Rosstoc? (El viernes se supo que cerró).
—Me cuesta creer que hayan dado cheques sin fondo, hay que ver si es verdad todo lo que dicen los medios. Si es así, es grave. Yo creo que es una persona de bien, que va a pagar todo. Es más, le deseo lo mejor, que pueda pagar esa deuda.

—Hoy las figuras mediáticas ocupan muchas horas de pantalla que podrían ser de ficción. Ahora, ¿cúanto cuesta una hora de ficción?
—Muy caro... 180, 200 mil pesos. Lo económico es una pata enorme en la televisión argentina. Preguntale al resto de los canales. No es fácil hacerla en Argentina. Si no estás preparado, organizado, si no tenés respaldo, podés perder de la noche a la mañana 2 millones de pesos. Mirá lo que le pasó a Pauls. Por eso cuando hablan de ficción me hacen reír.

—¿No es para Pol-ka un paraguas dorado tener a Clarín atrás?
—Eso es una verdad, pero también cuando ves la producción de Pol-ka de los últimos 15 años, entendés. Acá no hay milagros. Es una asociación del éxito televisivo entre el Grupo Clarín y El Trece, porque si hubiera hecho seis fracasos seguidos, chau. La vida es así.

—Hablando de ficciones, ¿en qué te equivocaste con “Alguien que me quiera”?
—Me equivoqué en ir directamente a una novela costumbrista. Creo que la gente se quedó muy caliente con el culebrón de Valientes y le costó el cambio. También encontró el horario a las 19: hace años que no tenía 8, 9 puntos en esa franja. Lo pude timonear bien y la gente compró Malparida, tenía ganas de seguir con el culebrón.

—¿Cuándo se te ocurrió Juana Viale para “Malparida”?
—De arranque. La vi en Mujeres asesinas, que estuvo muy bien, muy bien. La defiendo como actriz, la banco a morir, como profesional, como actriz. Llega temprano a Pol-ka la gente la quiere, sabe la letra, es profesional, trabaja. Espero que dure la tira al menos hasta enero.

—¿No es algo atípico que la heroína sea una asesina?
—Es un fenómeno raro lo que pasa con Malparida. La gente lo ve y no la juzga a Juana; compra la historia de amor. Mucha gente debe querer que termine muerta... Así dicen en los foros. O presa... y algo de eso va a pasar. Es que su personaje no tiene justificativo ético, aunque es una licencia que te da la novela.

—¿Tendrías en cuenta a Florencia Peña para alguna ficción?
—Me encanta Flor. Empezó acá. Es una actriz que me gusta mucho en comedia.

—¿Qué tenés pensado para el 2011?
—Los unitarios Guapos, con Oscar Martinez, Guillermo Francella y yo, y Guapas, con Carla Peterson, Julieta Díaz, Valeria Bertucelli, más algunas sorpresas. La tengo a Natalia Oreiro para el prime time, estamos definiendo qué. Y a las 19 otra novela, pero todavía no tengo elenco.

—¿Viste que Araceli está cerca de Telefe?
—Me encanta. Yo la llamé para trabajar; primero hablo con Carnevale y después volví a hablar. Se tomó su tiempo, no pudo, se ve que tiene otros proyectos, como una obra de teatro... En fin, no pudo.

—Y vos volvés al teatro con “La guerra de los roces”.
—Sí, con Carla Peterson, que es nuestra Kathleen Turner de la película.

—Adrián, ¿en cuánto influyó el hacer plata para que te conviertas en productor?
—Cuando generás este tipo de cosas, sobre todo si se lo preguntás a los emprendedores, saben que el móvil no es la plata sino la gloria. En mi caso, nunca fue ese el móvil; sí el prestigio, la gloria, llegar a lo más alto, dejar una marca. Después vino el dinero.

—¿Cómo sos con el dinero?
—Normal. No tengo grandes vicios, pero la disfruto. Yo lo único que pido es salud. Es lo que más me importa.

—¿Y a Tomás cómo lo educás en ese sentido?
—Es chiquito, va a cumplir doce años. Es normal, cuidadoso, me dice: “Papá, gastá hasta acá”. No tiene el berretín de chico rico, para nada. Y eso me enorgullece porque tampoco anda con caprichos de “papá comprame”. Tiene conciencia, se autolimita.

—Volviendo a la tele, ¿ganás agosto?
—Vamos a ver. Hay que pelear. En televisión hay que hablar menos y hacer más. Trabajar.

—Cuando Telefe ponga “Caín y Abel”, ¿pensás que va a afectar a “ShowMatch”?
—No, no creo. Marcelo tiene un año extraordinario y lo va a seguir teniendo hasta el final. No sé si con 30 puntos, no le pidamos tanto tampoco.

—Para terminar, ¿qué pensás de cómo va a funcionar “Igualita a mí”? ¿Igual a “Un novio para mi mujer”?
—Lo de Un novio para mi mujer fue una bendición. Es tanto lo que me dio esa película que con menos estoy hecho. Creo que la película va a gustar. A Griselda le gustó mucho y yo valoro su opinión. Es una persona inteligente, de buena mirada, de buen gusto. Así que confío en que la gente la va a disfrutar.

—Ultima: tu personaje, Fredy, tiene que optar entre hacer un negocio inmobiliario de tres millones de dólares o dejar a un naranjo en paz y tranquilo. Suar, en la opción, ¿qué decisión toma?
—Los tres palos y al naranjo lo pongo en otro lado.

—Es una respuesta decente.
—Pero le busco un buen lugar al naranjo. Va a estar bárbaro.

“No me tiño las canas”

Fredy tiene 42 años, se tiñe el pelo, vive la noche en una eterna adolescencia despreocupada hasta que en un boliche se cruza con Aylin, a quien intenta seducir, pero el ADN de por medio, más la historia olvidada vuelta al presente, lo obligan a saber y aceptar que es su hija. Este es el corazón de Igualita a mí, la película que marca el regreso de Adrián Suar al cine después del exitazo que fue Un novio para mi mujer, dirigida por Diego Kaplan y con Florencia Bertotti y Claudia Fontán en los protagónicos.

—Estás muy bien en la película, que parece a tu medida, ¿es así?
—Obviamente que es una película que la pensé para mí por las características del personaje, sabiendo que en el terreno de la comedia iba a navegar bien. Creo que en estos últimos cinco años mejoré, me asenté mucho más en mi rol de actor y comediante... pero Fredy está muy lejos de Adrián Suar persona.

—¿Y en quién te inspiraste para ese personaje?
—Lo saqué de los jueves de Gardiner, de la noche; los conozco, me río con ellos, muchos son amigos y siempre pensé “algún día voy a hacer al hombre de la noche, patético, que a los 42, 43 años está para retirarse”. Es una reflexión que no baja línea, que no juzga, que dice que en algún momento hay que avisarles “aflojá, ya estás grande para eso”. El varón se va a sentir identificado y la mujer queda bien porque está reivindicada.

—Tu personaje se cuida, se tiñe, pelea contra el tiempo... En la vida real, ¿te preocupan los años, extrañás algo de los 20?
—Primero, no me tiño. (Muestra las canas) Soy rubio y por eso disimula, y de los 20 no extraño nada. Estoy muy feliz con los últimos cinco o seis años de mi vida. Me quedaría entre los 35 y los 40.

Por: Marita Otero
Fuente: Diario Perfil
Más información: www.perfil.com.ar
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CRÍTICA

Aunque se parezca en el afiche, donde se toma la cara, al Macaulay Culkin de Mi pobre angelito , Freddy no tiene nada de pobre y menos de angelito. Freddy vive al día, es un playboy sin ataduras que pasa el día haciendo negocios -o negociados- o en la peluquería -es un metrosexual-, y la noche bailando en una disco, seduciendo chicas jóvenes.

Hasta que intenta “levantar” a una chica, pero Aylin, a la que Florebncia Bertotti le aporta su cuota de gracia, resulta ser la hija que nunca supo que tenía. La sorpresa es doble: Aylin está embarazada, así que de pronto descubre que es padre y que será abuelo.

Con el correr de los años, y de las películas, Adrián Suar se ha afianzado en la combinación de la comedia de situaciones y el cine de raigambre popular. Los buenos guiones, como el de Un novio para mi mujer y el de su estreno de hoy, Igualita a mí , le permiten expresar su andamiaje interpretativo volcado al género, pero –y la diferencia es vital- no sólo a su servicio. Suar ya no es el mismo de los tics de Comodines , aunque algunas escenas de Igualita a mí parecieran escritas para él. Detrás de El Tenso ( Un novio… ) y de Freddy hay un personaje o, mejor aún, una persona distinta. Otros actores nacionales se reiteran a sí mismos, no importa el papel que deban jugar en la trama. Los ejemplos abundan.

Es que Freddy no es aquel mismo que conoce a Aylin al final de la proyección. Pese a la previsibilidad de la historia, lo que la hace entretenida son los enredos, las líneas de diálogo, las resoluciones de las situaciones y, claro, las propias actuaciones de los protagonistas: todo para ser un éxito. El guión de Juan Vera -involucrado en la producción en cinco de las seis películas que Suar tiene como protagoniosta- posee el timing, el humor y el sentimentalismo justos.

Como toda buena comedia, los intérpretes principales tienen un fuerte soporte en los papeles llamados secundarios (con Claudia Fontán a la cabeza). Y los rubros técnicos son de una calidad propia de una superproducción.

Un párrafo aparte merece el ecléctico Diego Kaplan, que de joven soñaba con ser Spielberg, y luego de dirigir a Carlos Calvo en la miniserie Drácula debutó en cine con la mucho más críptica Sabés nadar? y ahora, esta comedia. Lo que se dice un todoterreno.

Por Pablo O. Scholz
Fuente: diario "Clarín"
Más información: www.clarin.com